Jose Luis Arzola

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Abstract

Jose Luis Arzola discusses his experience as a migrant in the United States, and his active effort to advocate for and address struggles that the migrant community faces in North Carolina. Arzola reflects how he dreamed of living in the United States ever since he was a child and how he left his life behind in Mexico in order to chase this dream with his wife and children in 1988.

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Transcript

Adriana Rojas: Bueno pues aquí estoy con José Luis Arzola que es el encargado de la Oficina de Enlace del Gobierno de Guanajuato en Carolina del Norte. La primera pregunta que te voy hacer es que --. Si me podrías contar de tu historia migratoria y como llegaste aquí y esas cosas.
José Luis Arzola: Yo llegué aquí a los Estados Unidos en el año de 1988 [interrupción]. Llegué en el año de 1988. Tuve la oportunidad de arreglar mis documentos -- mi esposa y yo, pero no tres de mis hijos que yo traía en ese momento. Llegamos a la ciudad de Boston Massachusetts en ese año septiembre de 1988 así casi 30 años. Allá vivimos 11 años; en el año de 1999, el 4 de julio, el día de la independencia, llegamos a Burlington en Carolina del Norte. Era muy difícil la vida allá en Boston [00:01:39]. Muy cara la vida. Llegue a tener hasta tres trabajos y nunca me alcanzaba para pagar los gastos de mi familia y yo. Cuando llegamos aquí a Carolina del Norte, la vida pues es más barata; empezamos a pagar mucho menos de la mita que pagábamos allá en renta y a los seis meses compramos nuestra primera casa aquí. Por cierto, todavía vivimos ahí con todos mis hijos, dos de mis hijas ya casadas. Ahí vivíamos todos en familia. Hoy en día ya solo vivimos mi esposa y yo. ¿Por qué Carolina del Norte? Porque aquí encontré la manera de ayudar a la comunidad [00:02:32]. Ya que yo tuve la oportunidad de arreglar papeles me daba cuenta que hay mucha necesidad de personas que no hablaban el idioma. Bueno yo tampoco lo hablaba muy bien, pero podía expresarme un poco más. Pude ayudarlos a muchas personas a inscribir sus hijos a la escuela, algunas personas a conseguirles trabajo a través de un centro aquí en Burlington que se llama Centro La Comunidad el cual me dio la oportunidad de servir y ser un voluntario en ese centro. A partir de ese entonces comenzar a ayudar a las personas a orientarlos adonde ir, que hacer en ciertos casos. Esto llamo la atención a los periódicos, a las revistas, era un periódico de aquí de Greensboro. Estuvo publicando por ocho semanas unas historias que se llamaban nuevos vecinos, nuevas voces, donde hablaba historias sobre latinos en el área y a mí me dedicaron la primera semana. Fueron a mi casa y me tomaron fotografías. Hablaron con mi familia sobre las costumbres que teníamos, que nos gustaría hacer en este país en el futuro. A mí me interesaba que la gente, aparte de que me conociera, que yo tuviera la oportunidad de ayudarlos, que yo tuviera herramientas para ayudar a esas personas. Yo comencé a sentir una satisfacción en ayudar a alguien, pero a veces era frustrante en no poder, en no tener la manera de ayudarlos. Yo hubiera querido tener más personas en ese momento, contar con ellos para que todos pudiéramos ayudar, pero no conocía a más personas. Hasta que comencé a conocer más personas aquí y juntos logramos hacer más. A mí me eligieron en el 2006 consejero del Instituto de los Mexicanos en el Exterior [00:05:12]. Serví por tres años al IME y estuve viajando a la ciudad de México durante esos tres años. Me acuerdo que en el 2007 creo que viaje más de 12 veces a la ciudad de México. Me tocó vivir experiencias allá, conocer a los presidentes, pero sobre todo poder expresarles las necesidades de nuestra comunidad en estos estados. Unas de las preocupaciones era que teníamos un consulado bien chiquito allá en Six Forks Road y a través del apoyo -- en ese tiempo del cónsul Armando Ortiz Rocha y Guido Arochi que era de asuntos comunitarios -- trabajamos juntos y pude expresar las necesidades al presidente Felipe Calderón en ese entonces la necesidad de este consulado. En poco tiempo el consulado fue mejorado, fue ampliado y de esa manera se comenzó a ayudar más a la gente porque había para poder obtener un pasaporte tenías que esperar un año para poder -- era la lista de espera. Entonces así rápidamente comenzó a agilizase la documentación en el consulado. Comienzo a conocer a otras organizaciones en Estados Unidos como LULA, la Raza, NALAC por citar algunos. Con ellos comienzo a trabar y comienzan a ayudarme, compañeros --. Como hacer, como llegar más allá a nuestra comunidad. Empieza a salir ese sentimiento de Guanajuatense porque pues yo nací en Guanajuato en una comunidad muy humilde en Guanajuato, San Miguel de Allende, pero en un rancho que tenía muchas necesidades y tiene todavía muchas necesidades. Me llego ese sentimiento que yo al haber nacido allí yo quería ayudar a la gente de allá, pero también quería ayudar a la gente de aquí. Entonces comencé a buscar; conocí en ese entonces al gobernador Juan Manuel Oliva el cual a conocerlo le hice saber [interrupción].
AR: Me estaba contando que en Dallas conoció al gobernador.
JLA: Si cuando conozco a Oliva, le pedí la ayuda, le hice saber que yo quería tener contacto con la comunidad guanajuatense y quería ayudarla. Me dijo que contara con todo su apoyo. Conocí a la licenciada Susana guerra, que es la directora general del Instituto de Atención al Migrante Guanajuatense y sus Familias, y también me ofreció todo su apoyo. Dos años después me ofrecieron --. Cuando entro un nuevo gobernador el actual también que está saliendo, el gobernador Miguel Márquez Márquez--. Yo me acerqué a él cuándo estaba en su campana y supe que el había sido migrante también, el vino a los Estados Unidos también de joven y el papa de él había sido migrante también en Estados Unidos. Así que me gusto saber eso, yo sabía que ellos tenían sentimientos buenos asea nuestra comunidad y me acerco y el en su campana nos hizo saber que el fundaría el instituto migrante, iba ser su primer decreto como gobernador y así fue. Cuando decreta al instituto de atención al migrante -- eso fue a finales de ese año y ya el mes de enero a mí me hablaron si quería abrir una oficina aquí en Burlington [00:09:57] para cubrir las Carolinas, del norte y del sur, y también parte de Georgia porque no teníamos una oficina -- ahora tenemos una oficina en Georgia.
AR: ¿Usted va allá?
JLA: No, hay otra persona que está encargada, es Verónica Toscana; ella es mi compañera y quien esta a cargo de esa oficina. Las personas que estamos a cargo de las oficinas de atención al migrante somos personas que somos migrantes, que conocemos, de la problemática de nosotros los migrantes. Que hemos estado en algunas posiciones con organizaciones trabajando con migrantes y por eso conocemos a el tema. Pues eso es algo que hoy en día puedo decir que ha impactado a la comunidad positivamente. El poder estar con ellos, el poder ayudarle a una persona que nos llame y que diga que se le murió un familiar y que no sabe a quién recurrir. En ese momento no tiene ni siquiera el número del consulado que es nuestra representación, verdad, aquí en Estado Unidos. Pero muchas personas que van a saber que van a necesitar y me llaman a mi o a través de otra persona obtienen mi teléfono y me llaman y me dicen que no saben qué hacer. Yo pues ya los contacto con el consulado y paralelamente los ayudamos como guanajuatenses y también el estado de Guanajuato tiene fondos para ayudar en el caso de repatriar a una persona que fallece en Estados Unidos que es de Guanajuato.
AR: ¿Hay otras oficinas, así como la de usted en otras partes de Norte Carolina?
JLA: Tenemos una oficina en Los Ángeles, California; tenemos otra en chicago Illinois; tenemos otra en Dallas Texas, en Georgia, y Carolina del Norte. Son cinco oficinas en Estados Unidos, cubrimos todos los Estados Unidos. Hoy en día cada una de nuestras oficinas tiene un territorio que debe cubrir y el de esta oficina son 11 estados desde Carolina del Sur hasta el norte y todo el este de los Estados Unidos.
AR: ¿Y si le llega muchas personas de lejos?
JLA: Bueno nos llaman, incluso no solo personas que están aquí en los Estados Unidos, si no que se regresaron a México y que necesitan documentos. Necesitan el acta de nacimiento de su hijo porque fueron muchas veces deportados y no se previnieron. Llegan a México y quieren admitir sus hijos a la escuela, pero no pueden porque no tienen documentos, los niños no son de México. Entonces ellos lo que hacen si no son de México tienen que registrarlos. Si son hijos de padres mexicanos por derecho pueden hacerlos con la doble nacionalidad, pero no tienen los documentos entonces son de México. En ese entonces me envían sus actas de nacimiento y los mando a apostillar aquí donde hallan nacido lo mandamos al secretario del estado de Carolina del Norte, o al estado que corresponda, y ahí le ponen el sello de que es legítimo el documento y ya se manda a México y con esa y el acta de nacimiento de los papas y a pueden registrar a sus hijos como mexicanos. Entonces es algo que si a veces nos ha costado tiempo y a las personas porque hay casos que sus actas no aparece el nombre del papa o no aparece uno de los apellidos del papa, esta incorrecto, y todo eso tenemos que hacer las enmiendas aquí en Estados Unidos. Hay que mandar lo a social services que es aquí que tiene el área de servicios humanos para las actas de nacimiento.
[00:14:51] AR: ¿Como le podría afectar – están en elecciones México- como afectaría eso a su trabajo?
JLA: Lo que podría pasar es que el nuevo gobernador decida que desparezcan las oficinas y yo no tendría más trabajo para el gobierno. Pero, que crees que yo lo voy a seguir haciendo; voy a seguir ayudando a la comunidad; voy a seguir trabajando porque soy mexicano y si alguien llega y es de otro estado yo lo voy a ayudar si puedo hacerlo. Si llega una persona de otro país y puedo ayudarlo yo lo voy a hacer porque soy ser humano igual que él. Entonces todo lo que pueda hacer para una persona migrante, que este en mis manos, lo voy hacer. Me gustaría tener más manos para poder ayudar a las personas, pero no es posible. Sé que no son cosas que no voy a poder lograr, que hay cosas que puedo hacer y los voy hacer; cosas que no puedo hacer pues voy a tener que aceptar que no puedo hacerlo.
AR: ¿Quiero regresar a tu historia migratoria y me puedes decir porque decidiste migrar?
JLA: Porque decidí migrar es algo que me lleva muchos años atrás. Es algo que toca unas fibras muy íntimas de mi ser porque todo esto--. Esté sueno, yo así le llamo, nació desde que yo tenía como dos años y medio donde a mí me llego esa palabrita el Norte [00:17:03]. Donde me lleva a recordar aquel día que murió un primo, un niñito de un año y días. El cual yo viviendo en el estado de México, en la ciudad de México, vivía yo en el municipio de Ecatepec -- en esa colonia donde vivíamos varios familiares ahí. Y donde todas las noches escuchaba un niño llorar. Yo no sabía porque lloraba, pero si sabía que talvez estaba enfermo. Había cosas que yo no entendía, pero yo recuerdo como caminaba ese niño el día que cumplió su año, cuando le tomaron una fotografía con su pastel de su primer anito. El niño se llamaba José Antonio, y un día de tantos el niño ya no lloro, el niño murió. Entonces a ese niño lo llevaron a sepultar a otro pueblo se iban caminando y como yo tenía como dos años y medio tenían que llevarme de la mano o cargando. Para que no tuviera problemas mi madre, me dejo encargado con una familia en esa vecindad. Me quede con un hombre que se llama Manuel, el me llevo a caminar porque yo estaba llorando mucho y me decía “José Luis ya no llores te voy a llevar al norte”. Paro de llorar y le digo, “¿Y que es el norte?”. “El norte es un lugar muy bonito”, y como que comienza mi mente a vagar por lugares bonitos y dice, “te voy a llevar, pero con tal que ya no llores”. ¿Le digo “Manuel y donde es el Norte?”. Caminábamos a la orilla de ese rio los remedios un rio de aguas negras en la ciudad de México. Me dice, ¿”Tu vez donde se está metiendo el sol? Hasta allá es.” [00:19:36] Y hoy digo no pues allá no era el norte, pero talvez me apuntaba asea California no se no precisamente el norte y desde ese entonces se me quedo esa palabra aquí, el norte. Yo le decía Manuel que más hay allá en el norte, me decía pues hay casas muy bonitas, no hay tanta tierra, como aquí cuando llueve se hace el lodo. No te ensucias tanto porque caminas en calles limpias, es un lugar bonito donde todo mundo tiene una televisión -- nosotros no teníamos televisión entones íbamos a ver la televisión con los vecinos con mi padrino -- y pues yo quería tener una televisión. Digo pues yo tengo que conocer el norte, así de chiquito, y me dice te voy a llevar. Me dice allá pues todo mundo tiene un carro--. Ósea que me vendió esa idea, ese sueño, y yo viví muchos años con ese sueño y cuando conozco a mi esposa -- a los 17 años la conozco -- comenzamos a platicar, nos gustamos pues yo pienso que fue así. Cuando yo le empecé a preguntar de donde era me dice “soy de san Luis potosí”, “a que padre y que haces; ¿a que te dedicas?”. No que yo me voy a vivir con mi abuelita; Me voy a ir para los Estados Unidos. “Me voy a ir para el Norte” me dijo. ¿Rápido como que me empiezo a interesar y le digo “tú conoces al norte?”, “Si yo he ido allá dos o tres veces con mi abuelita me lleva. Allá tengo tíos tengo familia”. Y dije [aplaude] esto es lo que yo andaba buscando, esta es la persona. De ahí como que comenzó talvez fue parte el interés, pero si nos entendimos muy bien. Pasamos por algunos tropiezos, pero nos casamos. Yo me case a los 18 año con ella; a los 19 ya teníamos una niña. Aquí esta, todos están acá. Una vez que nos casamos yo tenía esa tentación, cuando nos iremos al norte yo seguí estudiando regrese a la escuela terminé lo que es la prepa. Allá entre en una universidad privada la del trabajo que yo tenía me pagaba la mitad y la otra mitad mi papa me empezó a ayudar. Termine la escuela a los 24 años, ya con dos hijas, y nos movimos a San Luis potosí, la tierra de ella, a comenzar una vida nueva. Obtuve un buen trabajo en una empresa de gobierno para estatal que es la comisión federal de electricidad. Comienzo a trabajar y no me iba mal, me iba bien ya como contador. Y yo tenía esa tentación de conocer a los Estados Unidos. De hecho, ya había venido, vine una vez con mi esposa y mi niña chiquita y cuando llego a estados unidos a Texas en el domingo de pascua y --. Cuando entramos pues era bien fácil en ese tiempo llegar yo no tenía un pasaporte ni me interesaba tenerlo. Cuando llego yo conozco -. Lo que veo es lo que yo traía en mi mente; esto es en lo que yo he soñado, esto es el lugar, la tierra prometida y empiezo a generar muchos sueños en ese momento. Me gustaría vivir aquí y todo eso, pero ya conocí estuvimos como un mes por acá y nos regresamos a san Luis potosí a México. [00:24:51] en el 1988 yo renuncié a mi trabajo y le dije vámonos yo me quiero ir. La convencí, nos venimos. Su papa nos ayudó, una hermana de ella que tenía acá nos ayudó; llegamos a principios de septiembre de 1988 y en ese mismo mes arreglamos los documentos para estar legalmente en los estados unidos
AR: Eso fue por el-.
JLA: La amnistía - la Simpson Rodino. Fue en ese entonces que arreglamos y es como llego a Boston, Massachusetts a vivir allá 11 años. A trabajar casi de día y de noche.
AR: ¿En que trabajaba?
JLA: En el día trabajaba en un hotel junto con mi esposa limpiando. Por la tarde limpiaba oficinas y los fines de semana trabajaba en un restaurante italiano de valet parking. Entonces no tenía tiempo para la familia porque todo estaba bien caro. Yo tenía la preocupación que si no trabajaba tanto si no podía sacar adelante a mis hijos era mi preocupación en ese momento yo tenía que sacrificar. Así lo sentía yo, y cuando llego a Carolina del Norte como que todo eso cambia. Comencé con solamente un trabajo y pues me alcanzaba. Me fue mejor en Carolina del Norte; para mí fue una bendición, y para mi familia creo también y a pesar de que hemos vivido, sufrido situaciones como muchos migrantes yo tuve que tomar decisiones. Pero sobre todo no olvidarme que yo quería ayudar también. Porque yo tenía un compromiso con mi familia, pero también sentía el compromiso que yo sentía con la promesa que había hecho a mí mismo de ayudar a la comunidad. Son cosas que miro asea atrás y digo que bueno que pude hacerlo y quiero seguir haciéndolo.
AR: ¿Dejaste familia atrás cuando migraste en el 88?
JLA: Yo me vine con mi esposa y tres de mis hijos con Yadira, Claudia, y Luis mis tres hijos y acá nació otra.
AR: ¿No dejo a sus padres?
JLA: Bueno si directamente mi esposa y mis hijos nos venimos, pero claro quedaron mis padres mis hermanos. Yo vengo de una familia que fuimos cinco hermanos y una hermana fuimos 6 de familia allá se quedaron.
A: ¿Los venía a visitar regularmente?
J: Si por los menos cada año iba a dar una vuelta y pues sacrificarse un poquito para juntar el dinero y poder regresar. Luego regresar para reponerse. Son cosas --. Es una vida que digo que fue de sacrificio vale la pena. ¿Porque vale la pena? Eso me ha ensenado a conocer la humildad, a conocer la compasión, de no olvidarte de tu familia, y aprendí como mexicano no eres de primera ni de segunda si no simplemente eres mexicano [00:29:44]. No eres algún vende patria. Yo me hice ciudadano hace dos años me costó mucho tiempo aceptar y yo sentía que estaba traicionando el país que me dio a nacer. Hoy tengo dos los cuales amo y me costó tomar esa decisión, pero eso un documento no te cambia el corazón un documento no te hace ser diferente por dentro [00:30:31]. Talvez puedes decir soy México americano, pero a final de cuentas eres de la tierra que te dio a nacer y repito no soy mexicano ni de primera ni de segunda soy mexicano simplemente con la diferencia que tengo más obligaciones. Todos que vivimos en estados unidos tenemos la diferencia solo son las obligaciones que tenemos. El papel no nos hace diferentes. La única diferencia que tenemos diferentes obligaciones cumplir con las leyes de los Estados Unidos, cumplir con nuestras familias, y cumplir con los que dejamos atrás. Tengo una madre, mi padre ya falleció hace dos años. Tengo una obligación con mi madre, como hijo, de apoyarla económicamente y moralmente. Tengo que llamarle y decirle mama aquí estoy y aquí está tu hijo, está vivo, que bueno de que estas viva para mandarte un abrazo [00:32:03]. Ese es el sentimiento pues de ser migrante de que no los tenemos aquí a la mano los puedes tener con la tecnología el teléfono al momento, pero no los tienes aquí y en cualquier momento se mueren o te mueres y eso también es una diferencia porque te hace--. Ósea somos muy vulnerables; que, si nos muere alguien y no podemos estar con ellos en ese momento, eso se queda aquí grabado. Por eso yo entiendo a las personas que no pueden viajar y por eso si estuviera en mis manos el poder ayudar, el poder cambiar las leyes tan drásticas -- yo sueno que va a suceder algún día algo. Va a suceder un cambio. [00:33:05]
AR: ¿Le ha llegado gente preguntando como manejar estos problemas, los efectos de la separación, la depresión o quizá saber si les pueden traer a sus familiares?
JLA: Mira ese es un grave problema nuevamente te comento para los que vivimos en Estados Unidos. Tendemos a perder nuestra familia o nos puede suceder algo acá y nuestra familia vive la desesperación también. Así como nosotros estamos con esos pensamientos de que pueda sucederles también ellos están con eso que no suceda algo. Para ello --. Cuando alguien fallece tratamos de conseguirles a las personas una visa humanitaria y traer para que venga a ver a su familia que está en un hospital que está muriendo. Ahorita tenemos una familia que está aquí en Greenville que los trajimos de Guanajuato -- su hijo sufrió un accidente y está en coma. Ósea no puede hablar, no puede nada, está en una cama ahí más de dos meses. No podemos evitar a lo que a la gente le suceda, pero podemos ayudar a calmar un poco el dolor de esas personas [00:34:52] pudiéndolos traer. Lo mismo en el caso de personas que tienen muchos años sin ver a sus familias y no pueden viajar; se han estado trayendo a través de ese programa que se llama Mineros de Plata donde se les hace una entrevista a las familias en México, normalmente los padres, se les hace una entrevista de cuánto tiempo tienen sin ver a sus hijos, que edad tienen ellos. Deben de ser mayores de 65 anos de preferencia, puede intentarse si tienen menos. Que tenga su documentación para obtener un pasaporte, lo cual es sencillo, porque muchas veces no se tiene porque los documentos están mal hay corregir algunas cosas tarda un poco más. Una vez que candidatos para ellos se les acompaña a obtener su pasaporte si lo necesitan ayuda se les acompaña o se les asesora para llenar la documentación para obtener la visa. Se le acompaña al consulado. Únicamente que los gastos tienen que cubrirlos ellos. Se junta un grupo de personas de cierto estado y se les trae, viene un médico a veces también o enfermero allí por si algo se presenta. Y el día que ellos llegan adónde van al estado o la ciudad, se les hace una recepción, una ceremonia, lo cual es muy emotivo para todos. La emoción llega a unos límites extremos de tantos años sin ver a la persona. Están acá por un mes aproximadamente se les recibe muy bien, se les atiende y ya pasan con sus familias a convivir hasta la fecha que llegue la salida de regreso
AR: ¿Y solo es una vez que vienen o pueden regresar con su visa anualmente?
JLA: Una vez que ya tienen su visa obviamente ellos pueden regresar cuando ellos quieran. Talvez si le dan la visa por más tiempo, pero normalmente les dan un permiso por un periodo así que podrían volver a solicitarlo para el año siguiente por ejemplo si es que no se los dan por más tiempo.
AR: ¿Y son los migrantes aquí que solicitan la ayuda o son los padres allá?
JLA: Los padres allá directamente pueden ir a la oficina de atención al migrante, llamar para hacer una cita y se les atiende. Claro el familiar es el que tiene la posibilidad que les apoye económicamente para obtener la documentación lo cual no se me hace imposible. Hay ventajas porque ya se tiene cierta practica en esto y todo es completamente legal ósea el instituto pone su aval su sponsor para poder apoyar en este programa lo cual da mucho resultado.
AR: ¿Es con la ayuda del gobernó mexicano?
JLA: Si con el gobierno del estado de Guanajuato
AR: ¿Y como vino a cabo este programa con qué propósito pues – cuánto tiempo lleva este programa?
JLA: Este programa lleva varios años, pero tiene cuatro años que se yo.
AR: ¿Y han venido aquí personas?
JLA: Aquí todavía no vienen a Carolina porque han ido a Los Ángeles. Es que tiene que hacerse por parte, no esperamos que a finales de este año toco venir a Carolina del Norte porque fueron a Los Ángeles, a chicago, a dallas falta Atlanta y aquí Carolina.
AR: ¿Pero ninguno de los padres de los migrantes aquí ha llegado, o pueden venir, pero llegan a otra parte?
JLA: Si es posible que sí, este programa es para personas que mayormente de alguna forma se les ha hecho difícil obtener su visa, pero a través de ese programa se ha facilitado por el patrocino del gobierno o por el apoyo que se ha dado. [00:39:58]
AR: ¿Considera que programas como estos son necesarios y que debería de ver más apoyo para estos programas que unen a las familias otra vez después de tantos años?
JLA: Si yo creo que este es un gran ejemplo. Michoacán tiene un programa también que se llama Palomas Mensajeras. No dudo que Zacatecas también este trabajando en eso como son comunidades todavía más grandes que Guanajuato. Esto puede ser un ejemplo para otros gobiernos de México, talvez de otros países, no sé cómo los estén trabajando si ya lo estén haciendo. Creo que esto trae una consecuencia. Otros van a tomar el ejemplo y hacerlo también. Desde luego es algo muy noble que puede sensibilizar a muchas personas a gobiernos incluso que toque los corazones de nuestros gobernantes en los estados unidos, de los políticos. Ojalá que toque los corazones y esto pueda hacer cambios, cambios que –. Poder regularizar a tanta gente, que pueda viajar, abrir las puertas y construir puentes y no construir muros. Creo que esto puede ayudarnos a mejorar las relaciones y a mejorar las familias [00:42:12].
AR: ¿Y que ha sido su experiencia con la salud mental aquí en la comunidad?
JLA: Mira es algo que va empeorando, es algo bien preocupante. Vamos a ver desde los migrantes adultos se encuentran solos acá. Todo esto nos lleva a sentirnos solos, nos lleva a buscar salidas a esa soledad y pues nos lleva a consumir alcohol, drogas; nos lleva a entrar en depresión y pues lleva a problemas más grandes a través de esos síntomas hay personas que pueden suicidarse [00:43:21]. Nosotros, como oficina, trabajo con grupos de autoayuda y les ofrecemos un camino a las personas cuando se dan cuenta o aceptan que necesitan ayuda. Pero hay personas que lo más difícil es la aceptación de la ayuda, la aceptación que tienes un problema que va creciendo. El consulado tiene la ventanilla de salud cual da información refiere a organizaciones y de salud donde pueden ser atendidos. En cuanto la salud mental es algo muy extenso y esto es unas de las partes que nos lleva la soledad, la a lejanía de nuestras familias. No solo hablo de tus padres a veces es tu esposa e hijos que dependen de ti. todo esto estamos abierto nosotros como oficina para referir a personas que tienen estos problemas. Aquí en el condado tenemos una clínica de salud mental que puede recibir a las personas hay otras organizaciones, también gratuitas, que pueden se pueden internar. Sobre todo, eso están nuestros jóvenes, los hijos de migrantes nacidos aquí es otro problema en salud y adicciones. Los niños empiezan a fumar marijuana desde la middle school, no sé si desde la elementary, pero desde la middle school empiezan a fumar marijuana. Es preocupante eso y ya después ellos piensan que no es droga, no lo ven así además es verde dicen, es salud, es vida. Pero por algo se comienza es igual que el alcohol comienzas con una copita y vas incrementando y al rato ya no te va hacer ninguna cerveza ni ningún alcohol empiezas a buscar otras alternativas, la drogas. Entonces es un problema que va creciendo son enfermedades que como padres hay que poner atención. Sobre todo, yo siento que es la comunicación que como padre debes de hacer tu parte de tener esa comunicación. Talvez a través de la comunicación tocas el corazón de una persona talvez puedas ayudar cambiar de rumbo. Pero muchos casos no se pueden; tiene uno que tener un fondo de sufrimiento para decir no puedo ayúdame mientras estas bien te sientes feliz vas a seguir haciéndolo porque te causa felicidad pero que te quiere decir esto es tu vida es triste por eso buscas la felicidad.
AR: ¿Que es su experiencia cuando regresa usted a México ósea Cuantas veces va a México?
JLA: Pues dos o tres veces al año.
AR: ¿Que es su experiencia cuando va como se siente al regresar a su país?
JLA: Es que en mi caso cuando llego allá me siento muy contento de llegar a casa, pero cuando pasan los días ya me quiero regresar a casa nuevamente [00:48:23]. Ósea yo me siento bien en los dos lugares. Pero me preocupa la seguridad que vive la comunidad allá nuestra gente; me preocupa la seguridad. Ya no es como antes que llegabas allá y caminabas por las noches en cualquier lugar había inseguridad, pero nada como hoy. Pero te voy a decir que en un 99.9 por ciento lo mejor de México es su gente. Ósea si hay gente mala, hay delincuentes, hay tantas cosas, pero yo no los veo, sé que existen, pero yo no los veo yo no me he enfrentado con nadie. He tomado ciertas medidas de seguridad, pero una vez me asaltaron en la frontera afortunadamente no llego a mayores me quitaron solamente un poco de dinero y eso es todo lo que yo he vivido en todos estos años que yo voy y vengo. Las medidas que yo tomo es que ya no manejo allá de la frontera hacia el centro de México, yo vuelo en su mayoría y llegando allá me muevo en un carrito que tengo allá. Pero que quisiera ver yo de México --. Pues yo no pudo decirte que México está mal; yo voy y veo que todo mundo tiene trabajo simplemente que mientras halla dólares mientras haya quien pague más todo mundo va a querer ganar. México lo tiene todo, digamos ese es mi percepción ya sé que puedo herir sentimientos, pero yo los llevo con mi familia y mis amigos y todos tienen trabajo. Últimamente ya nadie me ha dicho que quiera venirse para acá además por lo difícil que está el problema. En este momento para todos los mexicanos, los latinos, todos los inmigrantes es que haya un cambio en las leyes de inmigración para que la gente pueda viajar y andar libre. Creo que esto pueda traer cambios económicos también mejores cambios todavía en México y aquí en Estados Unidos porque la gente pues tiene guardado su dinero debajo de su colchón no sé dónde. Cuando haya la libertad pues algo mejor la gente va a poder invertir, va a poder comprar, va a poder gastar dinero es mi percepción.
AR: ¿Y qué opina usted de la frase ni de aquí ni de allá hace conexiones usted con esa frase?
JLA: Yo creo que esa frase puede ser de una persona solitaria una persona que se siente sola yo te puedo decir yo soy de aquí y soy de allá [00:52:34] esa frase creo que la hecho popular únicamente por la película de la India María que para mí sería como sentirte solo como de que no te puedes mover de un lado a otro como que te falta identidad. Pero yo soy de aquí y soy de allá.
AR: Bueno pues muchas gracias por la entrevista. [00:53:15]
END OF INTERVIEW
Transcribed by Adriana Rojas 21 April 2018
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